Nunca dejas de aprender.

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Hoy hace exactamente 20 años que empecé a trabajar como maestra. Se dice pronto, pero ahí queda eso.

Lo recuerdo perfectamente. Me llamaron de la bolsa de trabajo de Barcelona. Me tenía que incorporar al día siguiente. Era una sustitución de 15 días en un IES de Santa Coloma de Gramenet. A partir de ahí ya no he parado. Recuerdo la cara de mi madre y su pregunta: ¿Te vas a ir? No me lo pensé lo más mínimo, quería trabajar. Estaba cansada de hacer clases particulares en casa, hice la maleta y a la aventura me fui.

Los principios siempre son duros. Llegas a una gran ciudad, no conoces a nadie. Todo es nuevo. Tienes que buscarte la vida, averiguar alojamiento, convivir con gente que no conoces. Resumiendo, o espabilas o tiras la toalla. Lloré lo que no está escrito, pero me las apañé, ya lo creo que sí.

Estuve siete años trabajando en Cataluña, cuatro en “Barcelona Comarques” y tres en “Les Terres de l’Ebre”. Fue una experiencia muy gratificante en todos los sentidos. Me pasaron muchas anécdotas, porque en esta profesión cada día es una aventura, pero lo más importante, me hizo madurar y conocí a gente extraordinaria.

Después me quedé embarazada y di por finalizada mi etapa en Cataluña. Vine a Valencia, me cogí un año sabático, preparé oposiciones, saqué la plaza y ahí sigo.

Este empleo quema mucho, pero a mí me encanta ser docente, no lo cambio por nada. Y eso que mi sueño era ser periodista.

Disfruto enseñando a l@s niñ@s.

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Ratas… ¿De dos o cuatro patas?

rata mala

Tanto tiempo de calma y tranquilidad, no podía ser cierto. Algo se estaba cociendo.

alcantarilla

De repente salió de la oscura alcantarilla una rata enorme. Repugnante y peluda con una larga cola. Buscaba desesperada algo que llevarse a la boca.

 

Recorría las calles desiertas y húmedas con una sorprendente rapidez.

No quería ser vista, el peligro la acechaba. Era astuta. Se movía sigilosamente y con desconfianza. Pero en algo tenía que fallar, no podía tener tanta suerte. Era una rata que venía de las lóbregas cloacas, casi del infierno.

ojos rojos

De pronto, una luz deslumbrante cegó sus ojos enrojecidos. No podía ver, estaba todo borroso. La miserable daba tumbos por las calles, perdida, le había llegado su hora.

 

Agonizando, por fin, la alimaña maligna estiró su pata de rata, se fue. Ya había hecho bastante daño.

Claro, hay ratas y ratas. risa-y-cara-riendo-imagen-animada-0003

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La cuesta de septiembre

septiembre

¿Qué hay de nuevo?

Ya estoy por aquí, he vuelto y la cuesta de septiembre se ha venido conmigo.

No me gusta este mes. Os preguntaréis por qué. Tengo algunas razones. Una de ellas es que empieza el curso escolar, con todo lo que conlleva, hablo como maestra y madre. Después de las vacaciones, viviendo a la bartola, cuesta ponerse con las rutinas de nuevo. Una vez coges la marcha, no hay problema, pero todos los inicios son duros.

cuesta

Así pues habrá que subir la cuesta poco a poco, porque hay tramos más elevados que otros y no son fáciles; por eso, paso a paso, con calma y templando, que las prisas no son buenas compañeras. Al final, el objetivo es llegar a la meta y se puede conseguir con mucha paciencia, ilusión y alegría.

¡Feliz vuelta al tajo! Y recordad, con tranquilidad que luego llegamos con la lengua fuera.

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Comer es un placer…

melocotón

kina

Me gusta comer de todo, bueno, de todo lo que me satisface, claro, porque soy bastante quisquillosa con la comida. Mi madre dice que le di mucha guerra de pequeña, no quería comer; así pues, tuvieron que darme de todo para tener hambre, hasta “Kina San Clemente”, un licor que sabía fatal, pero bueno, con tal de abrir el apetito lo que fuera necesario.

meló

Ahora ya como de casi todo (con el queso no puedo, tampoco con otros alimentos…), me gusta probar cosas nuevas, me recreo zampando y siempre tengo hambre. Cuando llega el verano disfruto comiendo fruta porque hay mucha variedad, ensaladas de todo tipo, donde puedes añadirle cualquier condimento, porque seguro que estarán deliciosas…

gofres

Todo esto está muy bien, hay que cuidarse y comer sano, pero a mí lo que me gusta de vez en vez es guarrear, sí, echarme al coleto aquello que está en la parte más alta de la pirámide alimenticia: por ejemplo, los helados me pierden, cuanto más dulces y empalagosos son más gozo (después me tengo que beber un litro de agua, pero no me importa); los gofres, delicioso manjar, y si los tomas con chocolate y helado de vainilla, ¡uf, qué placer! El otro día descubrí el “bubble waffle”, espectacular, acabé pringada, pero disfruté como una enana. De pensar en todo esto se me hace la boca agua.

descarga

Después toca mover el esqueleto para quemarlo todo, ya sea bailando, corriendo o… Eso que estáis pensando también quema calorías.

 

Son pequeños placeres que en ocasiones me satisfacen, después me arrepiento o no, a lo hecho pecho, prefiero no mirar atrás y disfrutar cada momento ya sea comiendo o haciendo lo que más me gusta. Y si además lo acompaño de buena compañía, la cosa se queda intachable.

Nada más, lectores de mi blog, os dejo descansar. En septiembre nos volvemos a leer.

Un abrazo de esos de estrujar y besicos, cada un@ que elija el que más le guste. 😜

Mare Nostrum

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Qué puedo decir del mar Mediterráneo que no sepáis…

Tiene las aguas candentes, sosegadas e impolutas. Tiene un color azul maravilloso por el reflejo del cielo, aunque puede cambiar de color según el tiempo. Pocas veces se le ve embravecido, pero contemplar una tormenta y ver las olas elevarse a una altura considerable es toda una demostración de lo peligrosa que puede llegar a ser esta inmensa masa de agua.

 

atardecer

 

Sus playas suelen ser planas con arena muy fina, otras la tienen más gruesa con pequeños guijarros, menos pegajosa, pero lo mejor de todo son sus calas de piedras y acantilados. Son lugares para perderte y disfrutar de un atardecer con la mejor compañía, ese momento mágico de relajación y de placer que solo puede ser fragmentado por el ruido de las olas cuando rompen contra los escollos.

 

Este mar es relajante, mirarlo te tranquiliza; peligroso, porque no te puedes fiar; envolvente, porque tiene una belleza infinita; misterioso, porque no sabes lo que te podrás encontrar; es romántico, cautivador, hipnotizante…

Hay tantos adjetivos para calificar este “Mare Nostrum”…